Nuestra historia

No te pongas límites.

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Todo era posible.

Cuando éramos niños, pensábamos que todo era posible.

Luego crecimos. Y con el tiempo llegaron las dudas, los «sé realista», los «eso no es para ti» y todos esos pequeños límites que acaban haciéndonos dudar de lo que es posible.

Así que, al ser padres, quisimos animar a nuestros hijos a seguir soñando a lo grande, a creer en ellos mismos y a no dejar que los demás definan sus límites.

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Todo se quedaba dentro del marco.

Buscamos la manera de dar vida a ese mensaje, a través de un objeto que se pareciera a ellos y que pudiera acompañarlos cada día.

Pero no encontrábamos nada que nos convenciera de verdad.

Había pósteres y cuadros, sí, pero todos se quedaban dentro de su marco. Y las obras originales que nos emocionaban solían estar fuera de nuestro presupuesto.

Así que creamos lo que no encontrábamos.

Salirse del marco. Literalmente.

Todo empezó en casa.

Unos bocetos, unas planchas de corcho, unos imanes, un poco de bricolaje… y nacieron nuestros dos primeros cuadros.

En uno de ellos, el personaje se salía literalmente del marco.

Un detalle sencillísimo, pero que contaba exactamente lo que queríamos transmitir a nuestros hijos.

Salirse del marco es abrir una ventana a todo lo posible.

Sin saberlo del todo, acabábamos de sentar las bases de lo que se convertiría en Funky Frames.

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Y entonces empezó la aventura.

Al principio, esos cuadros eran simplemente nuestros.

Estaban ahí, en casa, y con las visitas, nuestra familia y nuestros amigos empezaron a fijarse en ellos, a hacer preguntas, a interesarse.

Sus reacciones nos dieron ganas de ir un poco más lejos. Entonces nos atrevimos a sacarlos de nuestra casa.

Primeras exposiciones, primeros encuentros y después una campaña de financiación participativa para saber si esta idea tan peculiar podía llegar a otras personas.

Y fueron muchos los que creyeron en ella.

Gracias a ese entusiasmo nació nuestra primera colección, y otros artistas, de Suiza y de otros lugares, empezaron a sumarse a la aventura.

Y la historia continúa contigo.

Unos cuantos cuadros al principio.
Un vestidor convertido en almacén.
Tres hijos en el corazón de la historia.
Y muchos intentos, encuentros y también dudas… pero sobre todo las ganas de continuar.

Desde entonces, Funky Frames ha crecido. Nuestros pequeños cuadros han salido de casa para encontrar su lugar en más de 10 000 hogares y en numerosas tiendas asociadas.

Y cuando recordamos los primeros cuadros que hicimos para nuestros hijos, lo que más nos alegra es ver que lo esencial no ha cambiado.

Seguimos queriendo crear obras que saquen una sonrisa e inviten a soñar un poco más grande. Porque, en el fondo, ese es todo el espíritu de Funky Frames: conservar nuestra alma de niño y no olvidar nunca que todo es posible…

Talia & David
Padres y cofundadores de Funky Frames

« ¿Y si la historia continuara en tu casa? »

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